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"Razones para la Alegría" o el sacramento de la sonrisa"

Una buena sonrisa es más un arte que una herencia. Algo que hay que construir, paciente y laboriosamente. Por J. L. Martín Descalzo. Share on facebook Share on twitter Share on gmail Share on email Share on live Share on print Si yo tuviera que pedirle a Dios un don, uno solo; le pediría, creo que sin dudarlo, que me concediera el supremo arte de la sonrisa. Es lo que más envidio en algunas personas. Es, me parece, la cima de las expresiones humanas. Hay, ya lo sé, sonrisas mentirosas, irónicas, despectivas y hasta ésas que en el teatro romántico llamaban «risas sardónicas». Son ésas de las que Shakespeare decía en una de sus comedias que «se puede matar con una sonrisa». Pero no es de ellas de las que estoy hablando. Es triste que hasta la sonrisa pueda pudrirse. Pero no vale la pena detenerse a hablar de la podredumbre. Hablo -más bien- de las sonrisas que surgen de un alma iluminada, ésas que son como  el refusilo de un relámpago en la noche, como el efecto ...
Musica de la produccion "vengo a ti" de Charly Baquedano y Lupita Torres (Da clic en los enlaces para reproducir las canciones) www.facebook.com/paratiquierocantar Descarga gratis nuestra canción Llegaste Tu
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Vengo a ti

Vengo a Ti. Musica Católica
Salmo Vida auténtica by Charlybaq
Aprender a ser felices Me parece que la primera cosa que tendríamos que enseñar a todo hombre que llega a la adolescencia es que los humanos no nacemos felices ni infelices, sino que aprendemos a ser una cosa u otra y que, en una gran parte, depende de nuestra elección el que nos llegue la felicidad o la desgracia. Que no es cierto, como muchos piensan, que la dicha pueda encontrarse como se encuentra por la calle una moneda o que pueda tocar como una lotería, sino que es algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa. Habría también que enseñarles que la felicidad nunca es completa en este mundo, pero que, aun así, hay raciones más que suficientes de alegría para llenar una vida de jugo y de entusiasmo y que una de las claves está precisamente en no renunciar o ignorar los trozos de felicidad que poseemos por pasarse la vida soñando o esperando la felicidad entera. Sería también necesario decirles que no hay «recetas» para la felicidad, porque, en primer lugar, no hay u...